viernes, 28 de diciembre de 2007

Presionan al PP para que mejore la vigente ley del aborto

Fuente: Abc
28 de diciembre de 2007

DOMINGO PÉREZ
Los escándalos de las clínicas abortistas están movilizando a sectores de la sociedad civil. Hoy, día de los Santos Inocentes, a las 12 del mediodía, están previstas cinco manifestaciones simultáneas frente a las cinco clínicas que continúan abiertas en Madrid tras los cierres cautelares decretados por la Consejería de Sanidad de CB Medical y Mayrit. Estas cinco clínicas comunicaron que no iban a abrir sus puertas, «tras haber pedido sin éxito a la Delegación del Gobierno medidas especiales de protección policial».
Además, representantes de las plataformas «Hay Alternativa» y «HazteOír» entegarán a las 11,30 de la mañana a la presidenta de la Comunidad de Madrid, Esperanza Aguirre, en la sede de Presidencia, las 5.000 firmas recopiladas en sólo cinco días, solicitando el cierre de los «negocios abortistas El Bosque e Isadora» y demandando la apertura de investigaciones en todos los demás centros de la capital.
Y, por último, diversas asociaciones como las ya citadas y «Plataforma la Vida Importa» o «Fundación Madrina», entre otras, han lanzado un llamamiento al Partido Popular «para que se decida a incluir» en su programa electoral para las próximas elecciones generales «medidas que garanticen el cumplimiento de la ley del aborto».
En el escrito que han elaborado y enviado al PP señalan que «no haría falta modificar la actual legislación, pero sí exigir que los certificados médicos necesarios para prescribir el aborto en los supuestos reconocidos por la ley no sean expedidos por los propios centros abortistas, sino por facultativos de la Seguridad Social». «Tal como reconoce -prosigue el texto enviado a Génova- el Tribunal Constitucional en su sentencia 53/85, por la que se despenaliza el aborto en los tres supuestos, la vida del ser humano no nacido es un valor que merece ser protegido conforme al artículo 15 de nuestra Constitución. Es por ello que dichos certificados, de los que se hace depender la vida del no nacido, han de tener la más absoluta garantía de legalidad, quedando absolutamente al margen de cualquier posible interés económico».
Dichas asociaciones consideran «una enorme contradicción que sea necesario un certificado médico de la Seguridad Social para una simple baja laboral de un día, y la vida humana del no nacido pueda quedar en manos de empresas privadas». Igualmente, en dicha petición al Partido Popular, le instan «no sólo a que introduzca dichas mejoras en su programa electoral, sino también a articular mecanismos de información y apoyo a la mujer».

jueves, 27 de diciembre de 2007

Los pediatras denuncian que los abortos de 24 semanas «son infanticidios encubiertos»

Fuente: Abc
27 de diciembre de 2007

DOMINGO PÉREZ
La Asociación Española de Pediatría (AEP) se incorporó ayer al debate que se ha abierto en torno al aborto por medio de un comunicado oficial que reproducimos junto a estas líneas. En el texto se califica de «infanticidio encubierto» a aquellos abortos de más de 24 semanas que, como se ha venido denunciando durante estas últimas semanas, se practicaban en numerosas clínicas abortistas privadas, ahora investigadas por la justicia, tanto en Madrid como en Barcelona.
El presidente de la AEP, el profesor Alfonso Delgado Rubio, confiesa que para su colectivo «resultan, como mínimo, chocantes» las noticias que se están desvelando sobre las actuaciones de estas clínicas abortistas. «Con nuestro comunicado pretendemos, sobre todo, denunciar la paradoja que se está produciendo ahora mismo en nuestro país. El sistema sanitario está gastando una cantidad ingente de dinero y de medios técnicos y profesionales para cuidar a niños de 24-25 semanas de gestación, mientras permite que estas clínicas practiquen abortos por encima de ese periodo y, por lo que hemos visto, de 30 semanas y más, que ya son niños completamente formados y de un peso elevado».

«Nuestro comunicado -suscrito por más de 9.000 pediatras, casi la totalidad de los que ejercen en España- pretende hacer ver una realidad, y es que esos niños de 24-25 semanas son viables. Salen adelante en un porcentaje altísimo. A partir de los 450 gramos pueden vivir. Por supuesto, en incubadora, con respiración asistida, inducidos pulmonarmente, aplicando medios muy sofisticados y gastando mucho dinero... Pero es algo habitual, diariamente ingresan muchos niños en las unidades de cuidados intensivos prenatales», señala.
«Para los pediatras -recalca-, es especialmente impactante estar salvando a criaturas de 450 gramos cuando en esas clínicas los están matando con un kilo o más». Ya quisieran esos pediatras que sus pacientes estuvieran en muchos casos tan desarrollados.
Delgado Rubio insiste en desvestir al comunicado de cualquier intención religiosa o moral: «Es una nota eminentemente técnica. Plasmamos una realidad al margen de creencias religiosas. Representamos a un colectivo muy amplio en el que hay de todo. Pero la ética está por encima de cualquier otra cuestión. Nuestra misión , nuestra principal función, es la de proteger la salud de los niños, incluso antes del nacimiento. Estamos siguiendo a los niños, ya en el seno materno y en muchos casos tratándolos. Uno de nuestros objetivos institucionales es la defensa de la infancia, y creo que este tipo de actividades deben ser consideradas como una forma extrema de maltrato infantil, rechazable desde cualquier creencia».
Tampoco desea entrar en la polémica sobre si hay que cambiar o no la ley: «Ésa es una discusión para los políticos. Cada uno de nosotros opinará sobre esto de una forma diferente, pero todos tenemos claro que un feto de 24 semanas es un niño como los que salvamos cada día». Sin embargo, y aunque no se manifieste en este sentido, el comunicado se opone frontalmente a las pretensiones de los grupos abortistas que, a raíz de los escándalos destapados, pretenden que la ley del aborto sea aún más permisible.
Actualmente sólo se puede abortar en tres supuestos: hasta las 12 semanas en caso de violación denunciada, hasta las 22 cuando hay malformaciones del feto y sin plazo determinado (el gran coladero) cuando hay peligro de enfermedad física o psíquica para la madre. En todas las clínicas cerradas, tanto las de Madrid como las de Barcelona, los inspectores de Sanidad y la Guardia Civil encontraron informes psiquiátricos firmados con el nombre de la madre en blanco. Se rellenaban en serie, sin realizar los reconocimientos pertinentes. Pues bien, ahora los grupos abortistas pretenden que se instaure una ley de plazos, por la que el aborto sea libre y gratuito hasta las 24 semanas. Para Delgado, a esa frontera que quieren imponer sólo le cabe una definición: «Es un infanticidio encubierto».
Por otra parte, ayer mismo, el presidente del Instituto de Política Familiar, Eduardo Hertfelder, denunció que el aborto es la primera causa de mortalidad en España, con una media de 270 interrupciones voluntarias del embarazo al día, según refleja el «Informe 2007 de política familiar en Europa». Señaló que se prevé que el número de abortos supere por primera vez los 100.000.

miércoles, 26 de diciembre de 2007

Soria crea el "derecho de las ciudadanas a abortar" pese a que la Ley sólo despenaliza

Fuente: Libertad Digital
26 de diciembre de 2007

El ministro de Sanidad habla este miércoles del "derecho de las ciudadanas a abortar", un derecho inexistente en el Ordenamiento Jurídico español, que contempla la despenalización en determinados supuestos. No es la primera opinión del entorno socialista que convierte el aborto en un derecho subjetivo –lo hizo Manuel Chaves la pasada semana–, pero sí la más significativa, al tratarse del máximo responsable de la política sanitaria de Estado.

Aborto y Navidad, por César Alonso de los Ríos

Fuente: Abc
26 de diciembre de 2007

España es una sociedad con cien mil abortos al año según las últimas estadísticas. Hemos batido nuestro propio record. Somos la sociedad con el mayor crecimiento de abortos a partir de uno de los más bajos índices de natalidad del mundo. A estos hechos los progresistas los consideran prueba de una gran ofensiva del catolicismo español. Y es cierto. Por fin los católicos han terminado por «reaccionar» y se puede hablar de una toma de conciencia frente al crimen. Del mismo modo que se puede hablar de la connivencia de la izquierda con las prácticas criminales del aborto. ¿Connivencia? Y justificación. A veces activismo puro y duro.
La ofensiva católica cabalga sobre los hechos, ciertamente airada y agresiva, como ya era obligado. Los periodistas convertidos antes de ayer al progresismo y al agnosticismo, los militantes de la izquierda sobre todo, a veces también los conservadores y liberales vergonzantes, admiten que pueden darse casos perseguibles de oficio pero que sería exagerado tomar al todo por la parte.
¿Qué parte de los cien mil? ¿A cuántos crímenes afectaría la excepcionalidad que exige la ley? Niños con aire en los pulmones después de haber sido extraídos de los cuerpos de las madres, niños troceados para hacer posible la extracción... La utilización de las trituradoras en la destrucción de los cadáveres está en la línea de la aplicación de la tecnología del exterminio que inventaron los nazis. Ahora se trata de clínicas de exterminio. En otros casos el método más expeditivo es el abandono en los cubos de basura.
Este horror es el resultado de una «kulturkampf» que consideró básico el derecho de la mujer a disponer libremente de su cuerpo. Las manifestaciones por aborto de los setenta consideraron el aborto como un «bien». Como una conquista de la democracia. No como un mal. Lúcidamente Pasolini decía que el aborto era la otra cara del consumismo sexual. Se defendía la muerte del niño a cambio del disfrute personal.
Afortunadamente estas Navidades están marcadas por una gran ofensiva en favor de la vida.

Una victoria pequeña, por Juan Sánchez Galera

Fuente: Abc
24/25 de diciembre de 2007

«Desde hace años vivo angustiado, pensando que todos los días, de forma fría y sistemática, miles de niños son asesinados en mi país». Esta frase, de Julián Marías, se convirtió durante casi tres años en el asidero al que agarrarme para autoconvencerme de que los que estaban locos eran los demás, no yo.
Durante ese tiempo, no más de seis personas, con nombres y apellidos, nos dedicamos a rebuscar entre los asquerosos cubos de basura de los diversos centros abortistas de Barcelona y Madrid, intentando encontrar pruebas de los horrores que allí se cometían. En contra de todo pronóstico, eso fue lo más fácil; pues esos matarifes asesinaban acostumbrados a una impunidad total, por lo que no tenían el más mínimo pudor en tirar, junto con restos de niños descuartizados, documentos incriminatorios.
Pusimos toda esa documentación en manos de medios de comunicación, juzgados, colegios médicos, consejerías de sanidad, altos dirigentes de partidos políticos..., pero nada. Nadie estaba dispuesto a apostar un duro por «una batalla perdida». Las vidas de esos niños no merecían perder ventas, ni votos, ni prestigio público. Eran las mismas personas e instituciones que hoy, en un ejercicio alucinante de cinismo, se llevan las manos a la cabeza y ponen el grito en el cielo como si se acabasen ahora de enterar.
Todo era absurdo, igual que en la película «Matrix», pero no por ello había que rendirse. Todavía teníamos que plantear una última batalla, recurriendo a esa única táctica infalible ante la que se rinde cualquier español imbécil: «Lo de fuera siempre es mejor». Contactamos con medios de comunicación extranjeros (televisión danesa), y triunfamos.
Ha sido una victoria pequeña, y hasta con un cierto sabor agridulce. No nos cabe duda que con todo el escándalo social que hemos conseguido sacar a la luz pública, hemos podido salvar la vida de miles y miles de seres humanos, y el mero hecho de pensar que esos niños tendrán la oportunidad de contemplar la espléndida luz que irradia el cielo de España, es, sin duda, nuestro mejor regalo de Navidad. Pero no es suficiente.
Hubo un tiempo en el que la humanidad creyó que la dignidad del ser humano bien merecía todos los sacrificios necesarios para que nadie se creyese con derecho a decidir sobre la vida de nadie. Ese tipo de hombres acabaron con la esclavitud, con las persecuciones religiosas, con el nazismo.
Creámoslo de nuevo.

lunes, 24 de diciembre de 2007

El juez reactiva la investigación sobre fetos de siete meses con aire en los pulmones

Fuente: Abc
24 de diciembre de 2007

Por DOMINGO PÉREZ. MADRID.

El Juzgado de Instrucción número 47 de Madrid ha decidido reactivar la investigación de los fetos de más de siete meses encontrados en febrero de 2007 entre la basura de varias clínicas abortistas madrileñas para dilucidar si, como se sospecha, tenían aire en sus pulmones, lo que daría un giro macabro a las investigaciones judiciales y policiales que se llevan a cabo.
¿Qué importancia se le puede otorgar a este, en apariencia, nimio detalle? Un pediatra que prefiere no aportar su nombre explica para ABC las diferencias entre la respiración fetal y la de los neonatos. «El principal objetivo —señala— de la respiración es proporcionar oxígeno a la sangre y eliminar el CO2. El feto no lo necesita porque las arterias y venas umbilicales se encargan de ello. Por el ombligo, el feto está unido al sistema circulatorio de la madre que se encarga de hacerlo por él».
«En el seno materno, el feto tiene los pulmones llenos de líquido amniótico. En el momento del parto —prosigue— los pulmones se expanden, el líquido amniótico se reabsorbe, cambia la circulación del niño y los alveolos pulmonares del niño se abren para permitir la respiración autónoma. Nada más nacer, se pone en marcha todo este proceso».
Ahí se encuentra el «quid» de la cuestión. Respirar. Introducir aire en los pulmones. Esa es la liviana, casi imperceptible frontera que separa lo que sería un aborto legal de un supuesto homicidio. En el fondo, no deja de ser una hipocresía moral, pues como indica el doctor Josep Maria Simón, presidente de Médicos Cristianos de Cataluña, «nadie inteligente puede ver que haya diferencia entre que sea legal matar a un niño de siete u ocho meses si no ha nacido o ilegal si se encuentra fuera de la madre».
Este mismo planteamiento es el que ha llevado al diputado del PP Jorge Fernández Díaz a afirmar, en declaraciones a RNE, que «en España se practican abortos en madres que se encuentran en el sexto, séptimo y octavo mes de embarazo, lo que supone un infanticidio».
En cualquier caso, desde el punto de vista legal sí hay matices. Javier Pérez-Roldán, presidente del Centro Jurídico Tomás Moro, los explica: «El Código Civil señala que para considerar a un recién nacido “persona” deben transcurrir 24 horas desde la salida del seno materno». «Sin embargo —aclara—, a efectos penales un recién nacido sí es persona en el mismo momento en que nace, siempre que ese nacimiento pueda considerarse viable. Es decir, que poco importa que nazca tras seis, siete u ocho meses gestación. Es considerado persona en el que sí puede sobrevivir por sus propios medios sin la dependencia de la madre. Es verdad que en los casos prematuros los bebés necesitan estar en incubadoras, pero para ellos no es imprescindible estar dentro de la madre. De acuerdo con el Código Penal, acabar con la vida de un bebé una vez que ha nacido es un homicidio».
Y se retorna a la respiración. Para los médicos, es la prueba irrefutable de que un bebé ha nacido vivo. La discusión no deja de resultar dura. ¿Cómo puede un segundo marcar la legalidad de la ilegalidad? ¿Si el médico mata al feto a punto de salir cumple con la ley y si lo hace justo después no?
Cuestión moral y ética (y penal) que viene a cuento tras los descubrimientos efectuados por el Seprona de la Comandancia de Madrid de la Guardia Civil en febrero de 2006. Localizaron en varias clínicas madrileñas restos humanos en la basura (se habla de un centenar), desechos clínicos de todo tipo, medicamentos inductores al parto y numerosos datos personales de las mujeres que abortaban, nombres y teléfonos. Como ya adelantó ABC, algunos de los niños encontrados en la basura fueron enviados al Instituto Anatómico Forense, que certificó que había fetos que superaban los siete meses.
Siete fetos con aire
El atestado fue presentado por el Seprona ante el Juzgado de Instrucción número 6, el 21 de febrero de 2006. Pese a las evidencias encontradas, la causa fue archivada y reabierta posteriormente por el Juzgado de Instrucción 47, aunque se encuentra bajo secreto sumarial. La Comunidad de Madrid tampoco adoptó entonces ninguna medida. Es este último Juzgado el que ha reactivado el caso y, en concreto, investiga si entre la docena de fetos por encima de los siete meses de gestación encontrados, varios de ellos, al menos siete, tenían aire en los pulmones.
El doctor Simón, que ha seguido muy de cerca todas las indagaciones realizadas por los grupos pro-vida, incluida la búsqueda de pruebas en la basura, diferencia la forma de actuar del ginecólogo, Carlos Morín, ahora encarcelado, y las técnicas abortivas que se utilizaron para acabar con los fetos hallados en las clínicas madrileñas y ahora reinvestigadas.
«Morín —indica—, para realizar abortos “sin límite”, su especialidad (por encima de 24 semanas y hasta más allá de ocho meses), prefería, y así se lo explicaba a las madres, inyectar en el bebé, cuando aún se encontraba en el vientre, digoxina, un fármaco que se usa en los mayores para problemas de corazón, pero que en un feto origina la muerte por paro cardiaco. Luego provocaba el parto».
Este sistema es arriesgado. La sustancia inoculada puede originar problemas en la madre e incluso matarla, pero Morín era un virtuoso de esta operación y «prometía a sus pacientes absoluta seguridad». Tal vez por el riesgo a dañar a la madre, abortistas de menos pericia preferían otras fórmulas. «En una de las clínicas de Morín, en la que durante un tiempo se utilizó una trituradora para deshacerse de los restos, se sospecha que algunos ginecólogos sacaban a los niños, los agarraban por el cuello para que no gritaran (o no respiraran) y, medio asfixiados, los arrojaban a una picadora gigante, directamente conectada al desagüe», recuerda. «Sin embargo —concluye—, en Madrid lo que sucedía es que después de inducir al parto a las mujeres, a los bebés de más de 24 semanas los sacaban vivos y los mataban inmediatamente después de salir, por eso tenían aire en los pulmones, síntomas de haber respirado. En cualquier caso, para mí tan “infanticida” es un método como el otro».

sábado, 22 de diciembre de 2007

El Colegio Médico de Barcelona defendió al propietario de las clínicas abortistas

Fuente: La Razón
22 de diciembre de 2007

El pasado mes de abril, el Colegio de Médicos de Barcelona lo tenía claro. La difusión de un reportaje grabado en una consulta médica «sin el consentimiento de ambas partes» no sólo afecta «al derecho a la intimidad y a la buena imagen del profesional médico, sino también a los principios de confianza y lealtad que deben presidir la relación médico-paciente».
De este modo defendía el órgano colegial al cirujano Carlos Morín, el propietario de las clínicas abortistas investigadas en Barcelona, hoy en prisión preventiva por presuntas irregularidades en sus centros.
En un reportaje con cámara oculta, Morín aceptaba practicar un aborto a una periodista que simulaba estar embarazada de ocho meses. Para el Colegio, sin embargo, quedaba claro que la mujer «se encontraba en una situación de violencia doméstica y depresión». Por ello, contestaba a la asociación que de la actuación de Morín «no se puede derivar responsabilidad deontológica». De este modo, el Colegio declaraba que «no procede la apertura de un expediente sancionador» y procedía al archivo de la denuncia.
En la carta, firmada por Jaume Padrós, secretario de la Junta de Gobierno del Colegio, la organización colegial aprovechaba para arremeter contra el uso de los medios de comunicación para «la defensa de unos determinados valores morales».
Se da la circunstancia de que otro de los médicos investigados, Tomás Parra, que trabajaba en las clínicas de Morín y que hoy se encuentra en libertad con cargos, ocupaba en ese momento el cargo de vocal en la sección de Ginecología del Colegio de Médicos barcelonés.